Opinión

El futuro es nuestro presente

Artículo de opinión de Yolanda Núñez Gelado, directora de Enfermería en Desarrollo.

27 diciembre 2017 / Número 16 2 minutos de lectura

Hace algún tiempo, en uno de los primeros números de la revista, recuerdo haber escrito sobre la necesidad de que las enfermeras participáramos y lideráramos cada vez más proyectos de investigación, formando parte y promoviendo así tanto el desarrollo profesional como la mejora de la salud de la población. Y es exactamente lo que está pasando.

Esto ya no tiene que ver con lo que la enfermería quiere, puede o tiene que hacer. Tiene que ver con lo que ya, en la actualidad, estamos haciendo. Porque en este momento hay un número cada vez mayor de enfermeras, de todos los ámbitos, que se hacen preguntas, diseñan y llevan a cabo investigaciones. Son trabajos y proyectos que ofrecen respuestas innovadoras, avalan o desestiman las prácticas tradicionales y estilos de vida, indagan sobre el pasado y la evolución de nuestra profesión, o cualquier otro tema que pueda ser de interés o que sirva para avanzar desde el punto de vista profesional y humano.

Además, como complemento imprescindible, nos hemos persuadido de la grandeza de la narrativa para explicar a otros, e incluso a nosotros mismos, nuestras dudas y nuestros descubrimientos. Porque, cuando escribimos, damos peso a lo que hacemos, asegurándonos, así, de que los resultados de la investigación se trasladan a la práctica diaria y a la inversa. Estamos en los círculos de la investigación y también hemos adquirido los conocimientos y la destreza necesarios para hacer lecturas críticas de los documentos que nos llegan. Nos hemos convertido en consumidoras ávidas de las innovaciones propuestas.

Es la búsqueda de respuestas la que lleva a algunos profesionales a hacer descubrimientos tanto clínicos como tecnológicos, cuyas patentes son propiedad de enfermeras que en un momento de su actividad se plantean cómo resolver un problema o cómo mejorar una actividad o tarea. Tal es el caso de uno de los protagonistas de este número de la revista, con la utilización del ácido hialurónico para el tratamiento de heridas, o el de dos de los ganadores de esta última edición de los premios, una de ellas con el diseño de una báscula para pesar a los pacientes críticos durante los traslados y así poder calcular con exactitud la dosificación de la medicación que se va a utilizar, y otro con la creación de un prototipo para la monitorización del dolor neonatal mediante inteligencia artificial que, sin duda, contribuirá de una manera importante a disminuir la subjetividad y, por tanto, a mejorar el bienestar de los neonatos.

Estos son solo algunos ejemplos, ya que entre todos los trabajos presentados también hay un buen número de ellos que, con evidencia científica, proponen cambios en el manejo clínico de algunas intervenciones que, sin duda, influirán en la mejora de los resultados de nuestros cuidados en la población. Y esto no es más que una pequeña parte de lo que nos llega a través de la revista que, a su vez, es una ínfima porción de lo que se está haciendo en este y otros países. Celebremos por tanto el presente y sigamos adelante.

Etiquetas: liderazgo enfermero