Opinión

Cerrado por falta de personal

Artículo de opinión del presidente de Fuden, Víctor Aznar Marcén

05 septiembre 2022 / Número 30 2 minutos de lectura

Es incontestable tras dos años de pandemia rebatir que la concepción de la sociedad, en general, y del ámbito sanitario en particular, han dado un giro de 180 grados. Nos hemos visto obligados a cambiar nuestros hábitos de vida, introducir nuevas rutinas e implementar algunas consideraciones a raíz de la irrupción de la Covid-19. Algunas han venido para quedarse: el lavado de manos o ponernos la mascarilla en espacios masificados. Este nuevo estilo de vida que hemos adquirido a marchas forzadas también se ha dejado sentir en los centros sanitarios de nuestro país y, por supuesto, en sus profesionales. En ellos no solo ha recaído la responsabilidad de erigirse como el dique de contención frente al virus, también la reorganización que ha dado como resultado su irrupción.

En la Comunidad de Madrid, esa reorganización se saldó con el anuncio del cierre de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP). Desde la Consejería de Sanidad que dirige Enrique Ruiz Escudero insistieron en que no es un recorte del servicio, sino una medida que persigue una mayor eficiencia. Respaldaron su decisión en que «solo el 0,44% de la atención en los SUAP era para una emergencia» y en «la falta de médicos en toda España».

Si echamos la vista atrás, en el año 2020, la región contaba con 37 SUAP. En marzo, con el estado de alarma, llegó un cierre «temporal» que el ejecutivo regional anunció como permanente a principios de verano. Dispusieron en el mes de junio que, de estos 37 centros, 20 no volverían a abrir sus puertas y, de los otros 17, tan solo una decena contarán con médicos entre sus filas. En los otros siete SUAP, el peso de la atención recaería en personal de enfermería y técnicos de emergencias. Esos 10 centros que contarían con personal de enfermería, técnicos de emergencias y médicos se situarían en los distritos madrileños de Arganzuela, Villa de Vallecas, Ciudad Lineal y Latina; y en los municipios de Alcobendas, Colmenar Viejo, Fuenlabrada, Pinto, Rivas-Vaciamadrid y Tres Cantos.

«Este nuevo estilo de vida que hemos adquirido a marchas forzadas también se ha dejado sentir en los centros sanitarios de nuestro país y, por supuesto, en sus profesionales»

El anuncio no sentó bien a sindicatos ni usuarios, que se rebelaron contra una decisión que, entendían, mermaría la calidad del servicio. Tras las presiones, la Comunidad de Madrid decidió dar marcha atrás en su hoja de ruta y reabrir todos los SUAP «cuando sea posible». Una buena intención que ha calmado los ánimos, pero que sigue sin fecha.

Más allá del lance político entre partidos de la oposición y dirigentes, no hay que perder el foco de lo que es importante: una atención de calidad para los madrileños, sin descuidar el bienestar de los profesionales sanitarios, que son quienes garantizan los cuidados.

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