Trabajo enfermero

Atención domiciliaria y urgencias enfermeras

Conocemos el modelo de cuidados para la atención domiciliaria de urgencias y emergencias en Andalucía, a través de los enfermeros Sergio R. López Alonso y Enrique Coca Boronat.

06 mayo 2020 / Número 24 6 minutos de lectura

Andalucía cuenta con un modelo de cuidados para la atención domiciliaria y emergencias en el que la enfermería está demostrando su capacidad de resolución en el diagnóstico, tratamiento y derivación de los pacientes. Este sistema está consolidado en ciudades como Málaga, donde cuenta con una amplia trayectoria.

De un lado, está el Equipo Móvil de Cuidados Avanzados (EMCA), dependiente del Servicio de Urgencias de Atención Primaria, en el que desarrollan su labor enfermeros como Sergio R. López Alonso. “Con nuestra labor, hemos puesto en valor la autonomía de la enfermera y nuestra capacidad de resolución de problemas”, subraya.

Y, de otro, se encuentran los enfermeros del Equipo de Coordinación Avanzada, ECA, vinculado con el Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias, 061 de Andalucía, donde está destinado Enrique Coca Boronat. “Hemos demostrado una capacidad de resolución y autonomía muy grande”, reitera, coincidiendo con la opinión de su compañero Sergio. Ambos servicios están gestionados desde el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias de Málaga.

El origen del modelo

El origen se remonta a la reforma de la Atención Primaria en Andalucía, en 1985, con la introducción de las visitas domiciliarias. Inicialmente, las enfermeras se desplazaban a efectuar curas. Su función era técnica. Con el tiempo, comprobaron que el trabajo podía ser más rico. “Podíamos valorar al paciente, tomar las constantes y responsabilizarnos de otra casuística distinta a la técnica, como patologías leves, lumbalgias, hipertensiones… Así fue cómo comenzamos a trabajar”, recuerda Sergio.

El Equipo Móvil de Cuidados Avanzados (EMCA)

El Equipo Móvil de Cuidados Avanzados está compuesto por un enfermero y por un técnico en emergencias sanitarias. Son los responsables de prestar la atención domiciliaria de urgencias y para ello se desplazan en una ambulancia con el mismo equipamiento que las medicalizadas. “Tenemos un servicio de 24 horas. El centro coordinador es quien valora si es necesario que acuda el equipo medicalizado o nosotros. En nuestro caso la casuística es amplia. Lo más frecuente son lumbociatalgia; mareos o vértigos; problemas urinarios; crisis hipertensivas; heridas; y, en ocasiones, problemas sociales. Estas incidencias suponen prácticamente el 50% de nuestras intervenciones”, explica Sergio R. López Alonso. “En menor medida, atendemos hasta trece tipos de patologías diferentes, como vómitos; artralgias; dolores oncológicos en pacientes terminales; cólicos nefríticos; hipo e hiperglucemias; sondajes vesical o nasogástricos… Con todo esto completamos el 80% de nuestras intervenciones”.

Inicialmente, el equipo se desplaza para responder a urgencias vinculadas con patologías leves, pero cuando todos los equipos con médico están ocupados, es la ambulancia de cuidados avanzados la que puede desplazarse ante avisos más complejos. “En ocasiones, también te encuentras con casos más graves de lo inicialmente previsto. También hemos atendido algún tipo de ángor, arritmias, disneas y otras posibles alteraciones cardiovasculares, crisis comiciales o dolores abdominales… En estos casos nos encargamos de una primera atención, mientras damos el aviso y esperamos que venga el equipo medicalizado. O si es alguna sospecha de abdomen agudo directamente trasladamos al paciente al hospital. En ocasiones, hemos visto alguna fractura de cadera en personas ancianas, golpes de calor, deshidrataciones, caídas o quemaduras… La casuística es muy diversa. Todo ello, sin perder la visión enfermera, identificando la gestión ineficaz de la salud, el temor o la adherencia terapéutica, entre otras necesidades de cuidados”. Además, Sergio destaca la alta capacidad de resolución. “Contamos con una tasa de resolución, in situ, del 92%, sin necesidad de trasladar al paciente al hospital o de requerir la presencia de un equipo medicalizado”.

El modelo, cuya implantación comenzó en Málaga capital, se ha extendido a siete de las ocho provincias andaluzas, todas menos Cádiz. Su disponibilidad es especialmente interesante en entornos rurales, dada la dificultad para reclutar médicos presenciales, aunque no telefónicamente, a través del centro coordinador.

Sergio R. López Alonso es enfermero del Equipo Móvil de Cuidados Avanzados

Línea de investigación

Además de su labor asistencial, Sergio R. López Alonso es doctor en salud pública y profesor del Centro Universitario de Enfermería San Juan de Dios, en Bormujos, adscrito a la Universidad de Sevilla. Igualmente, ha desarrollado una línea de investigación de la ya han salido varias publicaciones con los pacientes atendidos por la enfermera de urgencias domiciliarias en el Distrito Málaga. Durante más de cuatro años se recogieron datos y se compararon con las asistencias del equipo medicalizado. “Prácticamente el 30% de casos atendidos son similares y, por tanto, podrían haber sido susceptibles de resolverse las enfermeras del Equipo Móvil de Cuidados Avanzados”, concluye Sergio.

El valor añadido de la enfermería
La presencia de la enfermera con capacidad de resolución en urgencias aporta valor añadido al cuidado de las personas que atienden

Equipo de Coordinación Avanzada (ECA)

De responder a las urgencias, a través del 061, el Equipo de Coordinación Avanzada es uno de los recursos que pueden ser asignados. Igualmente, está formado por ambulancias medicalizadas y por tres vehículos integrados por una enfermera y un técnico de emergencias sanitarias, equipados con los mismos recursos. En total, cuenta con 12 enfermeras. “Inicialmente, vemos urgencias que son demorables o no son consideradas emergencias, siguiendo los protocolos y triajes habituales. Son las que pueden esperar un tiempo prudencial”, explica Enrique Coca Boronat. “Por ejemplo, asistencias vinculadas con dolores lumbares, abdominales, molestias generales; valoración de personas que por sus características no pueden desplazarse a un centro sanitario, etc.”. No obstante, en caso de ser necesario, también responden ante las emergencias. “Cuando se dan circunstancias de saturación de servicios, al estar todos los equipos con médico ocupados, somos nosotros los que damos cobertura al aviso”.

En el caso de las urgencias y emergencias, el modelo también está plenamente consolidado, pues funciona así desde mediados de la década de los 90. Su introducción tuvo lugar inicialmente en Málaga. Desde 2007 también funciona en la ciudad de Sevilla. “Llevamos con mucho rigor la medición de los objetivos, año tras año. Hemos comprobado que el nivel de satisfacción de la ciudadanía, en la calidad del cuidado que reciben, está equiparada al que manifiestan con los equipos de emergencia. La población ya lo tiene muy interiorizado y asimilado. Lo importante es contar con un recurso sanitario que sea capaz de responder a la necesidad de las personas. Esto es lo que nosotros garantizamos como enfermeros”, destaca Enrique. La capacidad de resolución es otra de las características. “Somos finalizadores de la atención. Estamos en contacto permanente a través de la telemedicina o vía telefónica con un médico coordinador, pero tenemos la capacidad de ser finalizadores de la asistencia. Podemos decidir si dejamos al paciente en el domicilio; lo llevamos al hospital o lo derivamos a Atención Primaria”, completa Enrique Coca Boronat.

Enrique Coca Boronat es enfermero del Equipo de Coordinación Avanzada

Investigación y docencia

Enrique Coca Boronat también compagina su perfil asistencial con la docencia, como colaborador ocasional en las universidades de Málaga y Granada, donde es profesor de algún máster de posgrado. Además, está investigando sobre el entorno del paciente crónico complejo y su utilización de los recursos extrahospitalarios del 061. “No se trata solo de personas mayores, sino también de jóvenes, con patologías que exigen una adherencia a tratamientos y estilos de vida adecuados, para incidir en su calidad de vida, tales como diabetes, hipertensión, hepilepsía, etc. Desde la asistencia extrahospitalaria comprobamos cómo este tipo de pacientes son cada vez más demandantes en este entorno asistencial”, explica Enrique.

El reto, normalizar las competencias diagnósticas y la prescripción

Una vez demostrada con resultados la eficacia de la enfermería para resolver urgencias domiciliarias, queda pendiente el desarrollo normativo de todo este potencial, legalizando las competencias diagnósticas y la prescripción de medicamentos. “Es importante que se desarrolle el decreto de prescripción enfermera“, señala Sergio López Alonso. “En ocasiones se produce un cuello de botella, cuando compruebas que un paciente tiene una medicación que le está afectando negativamente. Es interesante que nosotros tengamos una variedad de medicamentos con los que podríamos resolver muchas de las urgencias. Me estoy refiriendo a diazepam, metamizol, diclofenaco, paracetamol, insulina, buscapina, morfina para pacientes paliativos… Esto nos podría dar muchísima autonomía y podría mejorar la eficiencia del servicio, evitando demoras y esperas innecesarias”.

Soporte frente al coronavirus desde enfermería

Otra de las necesidades sanitarias en las que la labor de las enfermeras de urgencias está demostrando su eficacia es la respuesta sanitaria frente al coronavirus. “Desde la Unidad Móvil de Cuidados Avanzados contamos con una unidad que está realizando test en los domicilios, sobre todo en el caso de las residencias de ancianos y de población vulnerable”, explica Sergio López Alonso. Mientras que en el caso de Enrique Coca Boronat, en el Equipo de Coordinación Avanzada, están dando soporte a la atención telefónica. “En la sala de coordinación hemos introducido la figura del enfermero, con el fin de atender a la población, sobre todo en la resolución de dudas y como refuerzo del servicio que se está prestando”, describe Enrique.

 

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