Cuando alguien marca el 061, al otro lado del teléfono suele haber miedo, incertidumbre, la sensación de que cada segundo cuenta y la necesidad, a veces irracional, de encontrar una voz al otro lado que pueda tener la solución. Pero todo se sustenta en un engranaje mucho más complejo. “La población lo identifica con una ambulancia llegando con las luces y las sirenas encendidas, pero la realidad es que todo comienza mucho antes”, explica María Fernández Martínez, directora de Enfermería del 061 Andalucía. Detrás de esa respuesta, añade, hay mucho más que rapidez. “Lo que realmente marca la diferencia es el conocimiento, la coordinación y el compromiso de las personas que hay detrás de cada intervención”.
En ese engranaje, las enfermeras ocupan un lugar fundamental. Su trabajo exige valorar con rapidez, tomar decisiones complejas y adaptarse a situaciones que cambian en cuestión de minutos. Pero, al mismo tiempo, deben ser capaces de transmitir serenidad cuando la ansiedad se impone. Para María, ahí reside uno de los rasgos que mejor definen a la enfermería de emergencias: “lo que realmente las hace diferentes no es solo su preparación técnica, sino la capacidad para cuidar incluso en medio del caos”.
El lado humano
Su forma de entender esos cuidados comenzó mucho antes de asumir responsabilidades de gestión. Fueron los años de enfermera asistencial los que moldearon su mirada sobre la profesión. “El camino no empieza el día que asumes un cargo directivo, sino el día que decides ser enfermera”, afirma. Una decisión que fue cobrando sentido con cada paciente atendido, al descubrir que detrás de cada actuación “hay una historia, una familia y una persona que deposita en ti su confianza en uno de los momentos más vulnerables de su vida”.
Puede que los pacientes no recuerden nuestro nombre, pero siempre recordarán cómo les hicimos sentir cuando más nos necesitaban
Esa experiencia explica por qué nunca ha visto la gestión como algo alejado de la enfermería. Para ella, dirigir también significa cuidar, aunque sea a los equipos que cada día están junto al paciente. “Significa escuchar a quienes están en primera línea, comprender sus necesidades y trabajar para que puedan ofrecer la mejor atención posible”. Por eso, incluso ahora, con toda esa trayectoria a las espaldas, sigue sintiéndose “exactamente” igual que el primer día: “una enfermera”. Y tiene siempre presente una reflexión que, dice, resume su forma de entender la profesión: “cuidar no depende del lugar que ocupes, sino de la forma en la que decides estar al lado de las personas”.
No olvida remarcar la parte del acompañamiento enfermero, crucial en emergencias, cuando estás tratando con personas que atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Lo más complejo, quizá, es saber “transmitir serenidad cuando todo parece desbordarse”. Porque, insiste, “cuidar no consiste únicamente en aplicar técnicas; cuidar también es estar presente, ofrecer seguridad y hacer que las personas no se sientan solas”.
María asumió la dirección de Enfermería del 061 en 2025, pero hay un mantra que piensa mantener intacto pase el tiempo que pase: “puede que los pacientes no recuerden nuestro nombre, pero siempre recordarán cómo les hicimos sentir cuando más nos necesitaban”.