El ictus es una urgencia tiempo-dependiente donde la enfermería juega un papel vital. Para preparar a los futuros profesionales ante este reto, este estudio de métodos mixtos evaluó el impacto de una simulación clínica sobre el manejo del ictus en 81 estudiantes de enfermería. Se analizaron los conocimientos, toma de decisiones, comunicación y habilidades no técnicas.
Los resultados cuantitativos mostraron un descenso en las puntuaciones teóricas de conocimiento y en la seguridad ante la toma de decisiones tras la intervención. Sin embargo, el desempeño en comunicación y trabajo en equipo fue adecuado. La fase cualitativa aporta una explicación plausible: la simulación confrontaría al alumno con la verdadera complejidad emocional y clínica del ictus, yendo más allá de la teoría.
En conclusión, la simulación clínica es una estrategia excelente para desarrollar competencias no técnicas y razonamiento reflexivo. Estos hallazgos subrayan la necesidad de reforzar la preparación teórica previa en escenarios neurológicos complejos.