Trabajo enfermero

La enfermería, clave en el abordaje de la sumisión química

La demanda de asistencia en materia de violencia sexual se ha incrementado en los últimos años, aunque los casos de sumisión química permanecen estables. Una circunstancia que ha llevado a los profesionales sanitarios a diseñar protocolos específicos e integrales de atención a las víctimas

12 septiembre 2022 / Número 30 6 minutos de lectura

¿Qué es la sumisión química? Es la primera pregunta que cabría hacerse para evitar caer en errores de concepto que nos remitan a sofisticadas drogas de diseño con «nombres exóticos», tal y como afirma Teresa Echeverría Vallejo, enfermera y referente en este tipo de violencia sexual. «La sumisión química la entendemos de una forma mucho más amplia. Es cualquier situación en la que una persona entra en vulnerabilidad como consecuencia de la administración o consumo de drogas. Y con drogas La demanda de asistencia en materia de violencia sexual se ha incrementado en los últimos años, aunque los casos de sumisión química permanecen estables. Una circunstancia que ha llevado a los profesionales sanitarios a diseñar protocolos específicos e integrales de atención a las víctimas. no nos referimos a sustancias extrañas. El alcohol es la más barata y extendida en este país».

Echeverría es buena conocedora de este fenómeno que, aunque admite, «permanece estable» en cuanto al número de casos, lo que más se ha intensificado es su trascendencia mediática. «Se ha conocido el fenómeno a través de los medios de comunicación, pero, nosotros, desde la comisión, hace más de 15 años que estamos trabajando en ello». Más de una década, que ha posibilitado que el Hospital Clínic de Barcelona sea un referente. «Contamos con un protocolo de atención integral a la violencia sexual donde la enfermera desempeña un papel muy determinante».

La enfermería como pieza clave

El protocolo implementado en el Clínic se puso en marcha hace 20 años. Un bagaje que ha propiciado la evolución del abordaje al paciente. «Uno de los cambios del protocolo ha sido desfocalizar la atención sanitaria de lo estrictamente genital, para ofrecer una atención que abarque todos los aspectos afectados en una agresión sexual. Nosotros hemos centralizado la atención en urgencias, lo que requiere que una persona coordine la dinámica asistencial. Esa persona es la enfermera que es quien organiza todo el proceso desde la admisión, pasando por el flujo de visitas médicas, conexión con trabajo social, necesidades de la víctima, atención sanitaria, educación y documentación específica hasta el alta». Echeverría destaca que la atención es integral, ya que intervienen las especialidades de ginecología, infectología, psiquiatría y trabajo social.

La enfermera es quien notifica las incidencias que puedan surgir durante el proceso. Trabajo social, por su parte, también tiene un papel destacado. Su objetivo consiste en poner a disposición del paciente los recursos sociales, policiales y legales necesarios. Una organización que califica de «clave» para que el protocolo «haya triunfado durante tantos años».

Otra competencia que asume la enfermería es la realización de algunas intervenciones ya protocolizadas, como la determinación del test de embarazo y una analítica completa y toxicológica.

«Uno de los cambios del protocolo integral ha sido desfocalizar la atención sanitaria de lo estrictamente genital, para ofrecer una atención que abarque todos los aspectos afectados en una agresión sexual. Nosotros hemos centralizado la atención en urgencias, lo que requiere que una persona coordine la dinámica asistencial. Esa persona es la enfermera, por directriz de la Comisión de Violencia del hospital»

En cifras

«En los últimos años ha habido un incremento muy significativo de la demanda. En 2019 registrábamos 500 agresiones en nuestro centro. En 2020 se redujo a 300 casos con motivo de la pandemia. En lo que llevamos de año ya van 250 agresiones atendidas». Son datos que reflejan otra penosa realidad: una de cada cuatro mujeres sufre violencia sexual en Europa, en España y, concretamente, en Cataluña. De esas 500, «entre un 25 y un 30% se corresponden con sumisión química». Ese porcentaje «se ha estabilizado en los últimos 10 años», aunque Teresa Echeverría da por sentado su aumento próximamente. «El criterio que ahora seguimos para catalogar una agresión como consecuencia de la sumisión química lo cambiaremos con el objetivo de englobar cualquier situación de vulnerabilidad. Si incluimos el alcohol, esa cifra subiría mucho más». Teresa Echeverría pone en valor unas cifras que evidencian que cada vez más víctimas acuden al servicio de urgencias para ser atendidas. «Estamos muy contentas de que las mujeres que han sufrido una agresión de este tipo acudan al hospital. Es una garantía para su salud, especialmente la psicológica». Se habla de mujeres, pero también hay víctimas masculinas: «Entre un 10 y un 13% de los casos de agresión sexual que registramos tiene a hombres como víctimas. El número de casos ha aumentado porque ahora denuncian más». Echevarría incide en que no hay un perfil concreto y rechaza el término que considera «encasilla mucho». Pese a poner de relieve la heterogeneidad de los pacientes que acuden a urgencias con esta problemática, sí reconoce «un foco predominante» que es la población entre los 16 y los 35 años.

Teresa Echeverría es enfermera y un referente en materia de sumisión química/Hospital Clínic de Barcelona

Orígenes de la Comisión de Violencia Intrafamiliar y de Género

La comisión surge en el Clínic como fruto de un trabajo de investigación que realizan enfermeras y trabajadoras sociales de urgencias entre 1988 y 1990 «por una detección subjetiva del incremento de agresiones». El estudio puso de manifiesto que «en las relaciones afectivas había muchas agresiones físicas». Es entonces cuando conjuntamente con trabajo social se crea un registro de casos y se propone a la dirección del servicio de urgencias la posibilidad de crear una comisión interdisciplinar. «Actualmente, la comisión está compuesta por médicos, enfermeras y trabajadores sociales de todos los ámbitos asistenciales. Esto incluye laboratorio, seguridad, radiología, etc., lo que resulta de gran interés en ciertas intervenciones».

Teresa Echeverría tilda de «muy activa» a la comisión que se reúne cada mes y está compuesta por cinco subgrupos: calidad, formación, comunicación, guías asistenciales e incidencias. Estas incidencias son «un elemento muy importante en la activación del protocolo. No tiene carácter punitivo, son de mejora. Han supuesto un gran avance para el cambio conceptual y la creación de la cultura de respeto y atención empática hacia la paciente que, de otra manera, no se habría podido adquirir».

Su modelo y experiencia es exportable a otros centros y comunidades autónomas. Una meta que se encuentra en su hoja de ruta. «Nuestras relaciones con comisiones de otros centros y con la ciudad de Madrid es algo que tenemos pensado realizar próximamente, ya que es la que tiene más centros de un estilo similar al nuestro».

 Sumisión química en Madrid

De Barcelona damos el salto hasta la capital. El Hospital Clínico San Carlos de Madrid (HCSC) también atiende nuestra llamada para dar a conocer el protocolo que se desarrolla en el centro. Al otro lado del teléfono nos atienden María Ángeles Luchena y Beatriz Lamela, ambas enfermeras de urgencias. «Muchas veces te dicen que han estado de copas con los amigos y que hay un periodo de la noche que no recuerdan o que han amanecido en casa de alguien que no conocen». Este es el relato de quienes acuden a urgencias con sospechas de haber sido víctimas. La figura de la enfermera es, como casi siempre, la puerta de entrada. Ellas son quienes hacen el triaje y advierten que puede tratarse de un caso de sumisión química. Será el médico quien se encargue de hacer la entrevista y activar el protocolo de sumisión. «Lo primero que hacemos es la extracción de muestras: tres tubos de sangre y un análisis de orina. La enfermera y la supervisora tenemos que acompañar en todo momento al paciente para que no se rompa la cadena de custodia de las muestras. Después, se guarda en un contenedor y el paciente debe firmar dos documentos: uno en el que consienten hacerse el análisis de sumisión química y otro en el que autorizan el envío al juez». Dicho análisis únicamente se produce si media una orden judicial.

Entre las sustancias más utilizadas se encuentran la escopolamina y el GHB, aunque hay una que sobresale: el alcohol. «El alcohol también puede producir la amnesia que experimentan las pacientes, pero, en ocasiones, las dosis ingeridas no se corresponden con los efectos». Al igual que Echeverría, María Ángeles Barea y Beatriz Lamela coinciden en que «suelen ser mujeres» las que más acuden a urgencias. Reconocen que casos de abuso sexual ligado al consumo no autorizado de sustancias se dan «cada fin de semana». La idoneidad del protocolo es incontestable, por eso, desde el servicio de urgencias del Clínico, ya piensan en cómo mejorarlo. «Echo en falta una estancia en el que podamos estar con las pacientes a solas y que la exploración ginecológica se pueda hacer aquí». Actualmente, tras la extracción de muestras, deben dirigirse al Hospital de La Paz para la exploración ginecológica, ya que disponen de un ginecólogo forense. «Hay muchas que han sido violadas y no están en disposición de irse a otro hospital a responder las mismas preguntas para después irse a denunciar. Estamos trabajando para que todo el proceso se pueda desarrollar aquí».

El Hospital Clínico San Carlos de Madrid puso en marcha en 2014 su proyecto piloto para el manejo médico y legal de casos de sumisión química. «En aquel año teníamos algo más de un caso al mes, mientras que, en este momento, ya estamos en 10-12 mensuales», reconoce la Supervisora de Urgencias Pilar Calonge.

La Comisión contra la violencia del HCSC lleva a cabo la Guía de Detección Clínica de la Sumisión química con dos objetivos fundamentales: identificación de víctimas con sospecha de sumisión química y coordinación de forma adecuada con otras instituciones la toma de muestras biológicas para la identificación de agentes químicos de manera precoz y el correcto tratamiento de los pacientes.

Etiquetas: enfermeria,Sumisión química,Hospital Clínic