Luna de Brigantia es un servicio de matronas gallegas que ofrece a las mujeres embarazadas la posibilidad de parir en casa

Matrona 1

Contribuir a que las mujeres, adolescentes, jóvenes, adultas y climatéricas tengan una vida sexual plena y satisfactoria es el objetivo de Luna de Brigantia, un servicio creado por un grupo de matronas gallegas en 2013.

“La atención de partos
en el domicilio es muy
gratificante, pues
trabajo sin exigencias,
simplemente respeto los
deseos de la mujer”

 Entre otras posibilidades, ofrece la opción de parir en casa, personalizando al máximo los cuidados. La promotora de la iniciativa es Marta Bernárdez, quien comenzó a madurar la idea durante su residencia como enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología. “La atención de partos en domicilio es muy gratificante, pues trabajo sin exigencias ni protocolos, simplemente respeto los deseos de la mujer. Sólo tengo que ocuparme de que la madre y el bebé estén bien. Es muy agradable y llevadero”, expone Marta. “El proceso es mucho más relajante que en un hospital, donde realizan intervenciones para agilizar el desarrollo del parto, porque debes gestionar una sala de parto y no puedes esperar que el parto fluya según la fisiología de cada mujer”.


En estos momentos, Luna de Brigantia está constituida por cuatro matronas, que trabajan en toda Galicia y ofrecen atención a la mujer a lo largo de su ciclo vital.

BRIGANTIA...
Luna de Brigantia evoca la conexión entre la luna y la fertilidad femenina a través de los ciclos lunares, que marcan cambios físicos, psíquicos y sexuales en la mujer. En culturas antiguas como la celta, representa a la Gran Diosa Madre Gestadora, Brigantia.

 

Yolanda cmyk

Yolanda Lorenzo Arias, madre
Yolanda Lorenzo Arias es enfermera. Conocía el trabajo de Luna de Brigantia y decidió tener a su hijo en su domicilio, con la ayuda de las matronas y de su pareja. “Me he sentido una privilegiada por poder dar a luz en casa, de que todo haya salido bien”, asegura, a modo de balance de la experiencia. Al mismo tiempo advierte de que es una decisión muy personal. “Cada mujer tiene que dar a luz donde se sienta más cómoda”.

El apoyo y la implicación de la pareja
“Mi pareja estuvo presente en todo momento. Para mí ha sido algo fundamental. Él lo ha vivido todo plenamente. A veces, en el medio hospitalario, el acompañante parece que está como estorbando. No se le dice abiertamente, claro, pero está al margen. No puede hacer nada. En cambio, en casa estuvo mucho más implicado en todo el proceso”.

Esta herramienta visualiza el trabajo de la matrona en atención prima ria y permite, por primera vez, obtener evidencias y resultados del programa de educación maternal, que en España tiene más de treinta años de vida. “Vimos lo que se hacía en educación maternal en el mundo, desde su nacimiento en el siglo XX, cuando pasamos de los partos en casa al hospital y comprobamos que, entre las grandes escuelas, la española no estaba recogida en la bibliografía. Es una pena, porque tenemos una trayectoria importantísima, que no está reflejada en la publicación, quizás porque, a diferencia de otros países, en España la ha liderado Enfermería. Al comparar su desarrollo, hemos encontrado que nuestra escuela también ha evolucionado y que lo ha hecho dentro del sistema público. No hemos encontrado ningún programa de educación para la maternidad/paternidad con las características y dimensiones del de nuestra cartera de servicios”.

La seguridad del entorno
“El hecho de pasar las horas previas y el alumbramiento en mi medio, conocido, en mi casa, ha sido importantísimo, con todo a mano. Si quería ponerme una bolsa de agua caliente lo podía hacer, o tumbarme en el sofá de rodillas, con la cabeza en el respaldo. Todo esto hizo que me sintiera cómoda. De hecho, pese a ser primeriza todo fue rápido. Empecé con las primeras contracciones, suavecitas, entre comillas, a las siete de la mañana y a las cinco de la tarde tenía a mi hijo en brazos. Llamé a las matronas a las dos de la tarde para que vinieran. Antes, les fuimos contando por teléfono”.


DSC 0016 cmykMarta Bernárdez, matrona
Marta Bernárdez es fundadora de Luna de Brigantia. Con su trabajo quiere transmitir a la mujer “un fuerte sentido de bienestar, de seguridad en sí misma y una actitud positiva hacia el embarazo, el parto y la maternidad. Me motiva alentarla a que confíe instintivamente en la capacidad de su cuerpo para parir”, afirma.

Confianza previa.
“Siempre hacemos la preparación, porque es fundamental que haya una relación muy cercana, de confianza, entre la familia y la comadrona, que conozcan cómo funcionamos. Al menos hacemos tres visitas antes del parto y toda la preparación, en la que también abordamos aspectos que se omiten en los procesos tradicionales. Hablamos mucho de dolor, de cómo preparar la casa y del material que deben reunir. Trabajamos desde la emoción, de lo que sienten y desean las mujeres. Cuando hay hermanos pequeños también les damos una sesión para que sepan qué va a ocurrir ese día”.

Un parto natural.

“El parto lo atendemos dos matronas. Nos avisan cuando sienten que es necesario que estemos allí, no cuando haya contracciones cada equis minutos, regulares o no regulares. Dejamos que todo fluya según la fisiología. Si se alarga, una de nosotras se queda y la otra descansa. Cada mujer da a luz donde y como se sienta cómoda. Tras el parto, seguimos hasta que el bebé ha realizado una toma buena, la madre ha orinado y no sangra y el útero está contraído. Volvemos a las 24 horas para valorar, al tercer día para las pruebas metabólicas y una visita final. Si necesitan que vayamos más veces lo hacemos, por ejemplo, para valorar la lactancia”.


 La web: lunadebrigantia.com


 

  Un parto personalizado
 
  Yolanda Lorenzo Arias tuvo a su hijo en casa, gracias a la ayuda de las matronas Marta Bernárdez y Carmen Amorín. Todas coinciden en que fue una gran experiencia, al tiempo que advierten que optar por esta modalidad del parto es una opción personal de cada mujer, pues no hay alternativas mejores o peores. Simplemente, cada ámbito tiene sus características concretas, ya sea el hospitalario o el domicilio particular.  
       

 

PARTOS DEL HOSPITAL AL DOMICILIO

Protocolos e intervencionismo.

“Yo soy enfermera. He trabajado en una sala de partos. Reconozco que es una opción válida, con profesionales cualificados y preparados. A veces las intervenciones son necesarias. Por suerte, existen medios para facilitar el parto y solucionar eventuales problemas. Pero cuando el proceso se desarrolla con normalidad considero que todo esto se puede evitar”.

Sin intervención.

“En domicilio, son embarazos controlados y partos de bajo riesgo. Nunca hacemos intervenciones. No hemos tenido la necesidad de realizar una episiotomía. Sí han ocurrido desgarros, pero de primer o segundo grado. Algunos no necesitan siquiera sutura ni producen sangrado. Prácticamente no hacemos tactos vaginales. Por ejemplo, si tuviéramos que romper una bolsa o poner oxitocina entonces nos vamos al hospital. Para ello, previamente tenemos claro cómo llegar y nunca estamos a una distancia mayor de 30 minutos”.